Hemeroteca :: 10/03/2010
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CONFIDENCIAL

Por culpa de la crisis, el consumo energético ha pasado de un +4% a un -6%, pero la compañía pretende mantener su cuota de mercado

Por Marta Saavedra/Javier Agrafojo
Última actualización 09/03/2010@21:29:35 GMT+1

Durante los últimos años Rafael Miranda ha sido un referente en el sector de la energía. Lo ha visto todo, desde las pequeñas compañías regionales a las multinacionales gigantes que hacen negocio en cualquier parte del globo. Ahora ha decidido ver los toros desde la barrera. “He tomado la decisión libre de tener un cargo más senatorial”, afirma desde su nuevo cargo como presidente de la Fundación Endesa. Para DIRIGENTES analiza su pasado, presente y futuro.

 

El sector energético lleva siglos siendo el acicate del crecimiento económico mundial. Mucho ha llovido desde que el carbón dio alas a la máquina de vapor que sustentó la revolución industrial. Ahora han entrado nuevos factores en la ecuación, incluido el predominio absoluto de la electricidad en todos los hogares e industrias. Hasta el punto de que algunos expertos señalan a la energía como el bastión desde el que recuperar la economía mundial, maltrecha por los excesos financieros. Nuestra tabla de salvación.

Como usuarios, todos nosotros hemos contemplado, a veces absortos, la evolución imparable de la energía en nuestras vidas. Pero en los últimos 20 años pocos hombres han estado tan dentro del asunto, protagonizado -incluso instigando- estos cambios como Rafael Miranda, primero director general y luego consejero delegado de Endesa hasta junio de 2009. “El mundo de la energía es una atalaya donde ves las cosas que no ves en otro sector. Es un factor estratégico de la verdadera economía”, le dijo Feliciano Fuster -el entonces presidente de Endesa-, nada más entrar en la eléctrica. Y su carrera demostró que tenía razón.

Por lo pronto, ha presenciado como, en aras de la eficiencia, se han ido produciendo una serie de cambios necesarios en el modelo energético español, pasando del esquema regional empresarial, caracterizado por multitud de pequeñas compañías de limitado alcance, a una estructura de poderosas multinacionales. “Yo siempre pongo el ejemplo de la propia Endesa. En el año 97 antes de la liberalización, siendo la mitad de lo que es ahora tenía -solo en España- 25.000 personas. Hoy, una empresa que es el doble, que tiene presencia en toda Latinoamérica y en Europa, tiene 25.000 personas, lo que quiere decir una mejora de la eficiencia”, relata con orgullo el dirigente, quien añade:“Y esto es general en todo el sector eléctrico. Se ha dado en términos de productividad y en términos de coste y de competitividad, y se ha dado en términos de servicio, también”.

Para conseguirlo fue preciso un cambio de regulación que liberalizara el sector, antaño controlado por el Estado, y una evolución en el perfil de los usuarios, que han pasado de ser clientes cautivos a decidir entre diferentes alternativas competentes. Al menos en teoría, porque en este camino aún queda mucho por recorrer. “Es verdad que la capacidad de elección, por ejemplo, es una de las cosas que no se percibe, porque el público, el gran público, es decir, los clientes residenciales, prácticamente no lo aprecian, casi no tienen incentivo. Pero los clientes industriales sí lo tienen y ahí ha habido una mejora”, explica Rafael Miranda a DIRIGENTES.

En este proceso no podemos obviar que en los últimos 20 años han entrado con fuerza diferentes energías, como el gas (con incidencia creciente en los últimos años, siendo España el cuarto consumidor de gas natural de la UE junto a Países Bajos) y otras prácticamente han desaparecido, como el fuel oil, arrinconadas por el impulso de las renovables. Pero para Rafael Miranda cualquier modificación en el modelo energético debe plantearse teniendo en cuenta que es un cambio a largo plazo y que debe mantenerse en todo momento el equilibrio entre tres grandes objetivos: la seguridad de suministro, la competitividad y el cuidado al medio ambiente. Sin perder de vista, además, que para las empresas la diversificación es la clave. “No hay que poner los huevos en la misma cesta”, resume el dirigente, que no es partidario de los campeones nacionales. “La economía es global, por lo que debemos tener empresas globales. Lo que sí es importante es que las empresas que actúan en distintos mercados se comprometan con esos mercados. En Endesa describimos nuestra filosofía de la siguiente manera: somos chilenos en Chile, colombianos en Colombia, peruanos en Perú y españoles aquí”. En particular, se siente orgulloso de no haber abandonado Argentina en los malos tiempos del “corralito”.

El debate nuclear

Cada vez hay más voces que piden que se considere la opción atómica, incluido por ejemplo el ex presidente Felipe González, uno de los responsables del parón de nuestro país en este campo. Rafael Miranda no tiene dudas sobre la necesidad de incluir la energía nuclear en el nuevo mix nacional, luego de un debate que destierre la parcialidad política. “Evitar la energía nuclear es un capricho demasiado caro”, afirma. En su opinión, la sociedad está preparada para debatir la incorporación de la energía nuclear, como demuestran las posturas ‘pro-Garoña’, impensables 10 años atrás.

El primer paso para explotarla es analizar el estado de las centrales, crear un protocolo de seguridad y eficiencia y un consejo regulador transparente con la capacidad de certificar el buen estado de una central, alargar o no su vida útil y preparar el futuro.

Rafael Miranda es consciente de que España no cumplirá este año los compromisos con la Comisión Europea acerca de energía sostenible, pero recuerda que se han hecho grandes avances y que también el resto de energías han sufrido un retroceso en el consumo, culpa de la crisis. Asimismo, en el balance de las renovables ha hecho bastante daño la sequía, perjudicando a la generación hidráulica.

Para el dirigente, España combina dos importantes ventajas competitivas: empresas punteras en el sector y condiciones naturales excelentes propias de nuestra geografía. Sin embargo, “falta madurez y competitividad”. Es decir, hay que mejorar los criterios de predictibilidad, desarrollar las infraestructuras de captación y almacenaje y afianzar las alianzas con Francia. Sin olvidar que, para garantizar el suministro hoy día, es necesario mantener la energía térmica, aunque sea, en ocasiones, deficitaria.

Tiempos difíciles

Respecto a la polémica gestión de  Manuel Pizarro al frente de la compañía por el enfrentamiento con Gas Natural, en la que el propio consejero delegado se vio salpicado al alegar la gasista ante la CNMV que sus explicaciones a los accionistas en febrero de 2006 podían constituir un delito de información privilegiada, Rafael Miranda es tajante: “Su gestión es mi gestión. Actuamos como debíamos actuar para defender a los accionistas y a los trabajadores. Desarrollamos una gestión íntegra pero complicada. El reto era no romper Endesa”. Y concluye: “Hoy el sueño de Endesa es ser uno de los gigantes mundiales de la energía de la mano de su socio Enel”.

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