OPINIÓN
Álvaro Blasco, Socio Director de Atlas Capital
Última actualización 12/03/2010@22:02:46 GMT+1
Tenía que llegar, lo que ocurre es que quizás lo esperábamos algo más adelante cuando viésemos ciertos síntomas de recuperación de nuestra economía. Pero la escalada del déficit español en los últimos meses ha llevado al Gobierno a plantearse una subida urgente de impuestos para financiarlo.
No se trata de discutir que país se endeuda más o menos, sino de resolver la complicada situación que tenemos “en casa” y que necesita de grandes medidas desgraciadamente poco populares. La realidad es que no queda otro remedio que “apretarse el cinturón”, por lo que se van a utilizar ingentes cantidades de energía en estudiar como ajustar los gastos, que en estos duros momentos parecen demasiado elevados y en buscar como aumentar los ingresos dañando lo mínimo posible a la economía familiar y en consecuencia al consumo.
El elevadísimo gasto en el que está incurriendo el Gobierno para intentar relanzar la actividad económica, la fuerte reducción de los ingresos del Estado por la menor recaudación en impuestos directos e indirectos y la pesada carga de las prestaciones sociales que se mantienen e incluso aumentan, han disparado de forma espectacular el déficit del Estado.
No vamos a analizar en estas líneas como reducir los abultados gastos del Estado, sino intentar dilucidar cual o cuales de las vías a las que, en materia fiscal, puede acudir el Estado para aumentar sus ingresos, van a ser utilizadas.
Muchos son los comentarios que estamos escuchando estos días y no dejamos de preguntarnos que es lo que se nos avecina tras los globos sonda que se están lanzando a través de diferentes miembros del Ejecutivo.
Hoy por hoy no deberíamos descartar ninguna posibilidad, IRPF, IVA, fiscalidad del ahorro, etc. Cualquiera puede ser la vía elegida, aunque lo que es más probable, es una combinación en la que casi todos ellos se verían modificados.
Si atendemos a los últimos comentarios del Presidente del Gobierno parece que se descartaría el subir las retenciones en el IRPF, pero eso todavía está por ver. Tras esta exclusión dos son los impuestos que serían candidatos a ser revisados al alza, dada la elevada repercusión que en las cuentas del Estado puede suponer su modificación. Elevar el IVA o aumentar las retenciones en el ahorro podrían ser las vías elegidas por el Gobierno. Se ha hablado de descartar la posibilidad de subir el IVA alegando que repercutiría directamente sobre el consumo, pero ese razonamiento, aunque en menor medida, es también aplicable a cualquier subida de impuestos incluido por supuesto un mayor gravamen en el ahorro.
No debemos descartar, por lo tanto, que sea el IVA el impuesto que se modifique ya que la cifra que se recaudaría sería muy significativa y se ha argumentado que el tipo que se aplica en España es inferior al de muchos países europeos. Pero tras los tanteos de las ultimas semanas parece que el Ejecutivo podría decantarse por elevar la fiscalidad del ahorro, y aunque seguramente la subida de impuestos no se limite a esta medida, si podría ser la partida más importante.
Elevar la fiscalidad del ahorro, significa que el actual 18% que se retiene en los intereses de los depósitos, de las imposiciones a plazo fijo, de los rendimientos de Letras del Tesoro o bonos y lo que se tributa al hacer la declaración de la renta por las plusvalías en acciones u otro tipo de bienes como los inmuebles, puede ser aumentado en una cuantía indeterminada, aunque lo más seguro es que al menos se eleve hasta el 20%.
La medida en consecuencia afectaría a cualquier ahorrador, sea cual sea el importe de sus ahorros e independientemente del tipo de activo o vehículo a través del cual los invierta. Esto tiene dos consecuencias inmediatas, el neto que obtendremos de nuestras inversiones será menor y o ahorraremos menos, si tenemos la suerte de estar en esta situación, o dispondremos de menos dinero para hacer frente a los gastos del día a día. Quizás el refugio para nuestros ahorros sean los Fondos de Inversión.
Mucho se ha hablado de la fiscalidad de las SICAV en estos últimos días y es chocante que casi nadie ha comentado que los ahorradores, por muy pequeños que sean, que invierten en Fondos de Inversión tienen exactamente las mismas ventajas. Los cambios legislativos que se han producido en los últimos años han conducido a que cuando Usted invierte en estos vehículos, automáticamente se beneficia de una fiscalidad del 1%. En efecto cada vez que el fondo en el que usted invierte vende un activo, cobra un cupón, cobra un dividendo, etc la tributación se limita al 1%. Además desde 2003 el inversor puede traspasar sus posiciones a cualquier fondo de cualquier gestora y de cualquier tipo de activo. Solo cuando Usted retira su dinero de un Fondo es cuando tributa y quizás cuando lo haga la fiscalidad del ahorro se haya reducido nuevamente.
Tocar por lo tanto la fiscalidad de las Sicav sería también muy perjudicial para todos los ahorradores grandes o pequeños que, pensando en el largo plazo, han escogido este vehículo, ya que modificando la tributación de las Sicav se englobarían las Instituciones de Inversión Colectiva entre las que figuran los Fondos de Inversión.
Las dudas que hoy mantenemos sobre los cambios fiscales que se avecinan se van a resolver en el corto plazo, ya que la elaboración de los Presupuesto Generales del Estado para 2010 no admite demoras. Lo que es evidente es que los cambios, en materia fiscal, deberían ser de envergadura para que realmente cumplan el objetivo de reducir sustancialmente el actual déficit del Estado.
Cada cual que se encomiende a aquello en lo que crea, pero sobre todo para ser prácticos habrá que ir añadiendo un nuevo agujero al cinturón que nos permita ajustarnos al nuevo entorno fiscal que nos va a afectar absolutamente a todos.