OPINIÓN
Nuestro Editorial
Victorio Merino, Presidente Grupo Dirigentes
Última actualización 12/03/2010@22:02:47 GMT+1
Desde hace tiempo, en esta misma tribuna, venimos denunciando las causas que han motivado la profunda crisis económica, financiera y social que continúa asolando a nuestro mundo global y civilizado, asentado en una economía de libre mercado, que derivó en el capitalismo salvaje y despiadado que el mundo continúa padeciendo.
Desde hace años, en esta misma tribuna, venimos denunciando las causas que han motivado la profunda crisis económica, financiera y social que continúa asolando a nuestro mundo global y civilizado, asentado en una economía de libre mercado, que derivó en el capitalismo salvaje y despiadado que el mundo continúa padeciendo.
En España ocurre lo mismo de modo más virulento y, en consecuencia, su final se vislumbra más lejano e incierto que en los demás países de nuestro entorno, donde ya se atisba en su horizonte una nueva y esperanzadora alborada capaz de sustituir en el actual sistema económico su adjetivo de salvaje por el de humanista, donde sea el hombre el principal protagonista de su propio destino porque predomine el bien común o general por encima del individual, incluyendo en sus postulados los fundamentos éticos en los comportamientos personal y colectivo.
Solo asumiendo este planteamiento, la empresa será auténticamente responsable y sostenible y estará capacitada para dar respuestas óptimas a las más imperiosas y exigentes demandas que reclama la sociedad actual.
Porque especialmente en tiempos difíciles es cuando se manifiestan los buenos dirigentes poniendo a prueba sus conocimientos y aptitudes empresariales, destacando por encima de sus competidores al haber sido capaces de trasmitir a sus colaboradores una misión ilusionante y retadora, capaz de generar entusiasmo y compromiso personal de todos los integrantes de sus equipos humanos, así como en sus proveedores, accionistas; redescubriendo y evidenciando la vocación de servicio de toda empresa hacia el hombre, para ayudarle a progresar en sus desarrollo integral.
Y todo ello con un trabajo riguroso, esforzado y exigente, condición necesaria para desarrollar su común proyecto empresarial, porque es en la adversidad donde se fraguan y consolidan las genuinas características del auténtico líder empresarial; de los buenos dirigentes, de los mejores dirigentes.
Como lo son quienes representan a las empresas que han sido merecedoras de los Premios Dirigentes en su vigésimo tercera edición, así como todos los premiados en estos 24 años de vida de la publicación, en los que nuestra revista ha tenido presencia ininterrumpida en el mercado, siempre fiel a la cita con sus lectores y anunciantes.
Estos dirigentes son el modelo a seguir y el ejemplo a imitar.
A todos ellos nuestra más cordial enhorabuena.