
La televisión vive una edad de oro, de eso no cabe duda. Si no eres capaz de hablar del último episodio de Game of Thrones, o no sabes cuándo se estrena la siguiente temporada de Homeland, o no tienes una opinión formada sobre si los personajes de Girls representan a la nueva generación hipster, es que no estás al día. Las series de televisión son el equivalente a las radionovelas de toda la vida o las sitcom de los ochenta y noventa, así que el fenómeno no es nuevo. Lo que sí supone una novedad, y bien jugosa, es el dinero que mueven estas producciones y su calidad. Muchas no tienen nada que envidiarle a las producciones de Hollywood.